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Cinco consejos para proteger tu ‘smartphone’ del caluroso verano

Cada verano los informativos se llenan de consejos para protegerse de las altas temperaturas pero, ¿qué ocurre con nuestros móviles? Estas recomendaciones protegerán tu terminal en vacaciones

Cada verano los informativos se llenan de consejos para soportar mejor el calor (o sobrevivir a él). Beber agua aunque no tengamos sed y evitar salir a las peores horas son algunas de las recomendaciones más repetidas pero, ¿qué ocurre con nuestro smartphone? Aunque no sea un ser vivo nuestro compañero también sufre las altas temperaturas estivales. En Teknautas hemos consultado a dos expertos en electrónica para obtener una serie de pautas útiles durante las vacaciones.

“Los consejos que se dan a las personas cuando hay una ola de calor se pueden aplicar al móvil: la clave es evitar que trabaje en exceso”. Así lo explican los investigadores del área de electrónica y comunicaciones de CEIT, Héctor Solar y Maykel Alonso, que resumen las recomendaciones en dos palabras: sentido común. “Es malo dejar el móvil al sol, pero es importante tener en cuenta que el propio móvil también genera mucho calor. Si se le hace trabajar en exceso se recalienta aún más”.

Es lo primero que hay que tener en cuenta: existen tres fuentes de calor para un smartphone: la temperatura ambiental, el calor generado por el procesador interno y el provocado por la batería. Por este motivo si el factor externo aumenta mucho (como ocurre en verano), la clave será disminuir los otros dos. Pero, ¿cómo conseguirlo?

1. Que corra el aire

Podría pensarse que lo mejor en caso de calor sahariano es guardar el móvil en la mochila, donde estará más aislado. Los ingenieros, sin embargo, explican que, a menos que esté directamente al sol, es mejor dejarlo sobre la toalla. “Es como cuando estás en casa y abres las ventanas y pones el ventilador, la temperatura se mantiene pero la sensación de calor disminuye”.

Es buena idea evitar las aplicaciones que más recursos consumen, como YouTube y los juegos, ya que provocan el calentamiento del procesador

Lo mejor es no dejarlo al sol nunca, pero si esto es inevitable entonces recomiendan apagarlo, usarlo lo menos posible y dejarlo dentro de la bolsa. En cuanto a envolverlo en la ropa dentro de la mochila, puede ser una buena idea en caso de temperaturas muy extremas (que sin duda se alcanzan en muchos puntos de España durante el verano) y siempre y cuando se apague. También puede abrirse la mochila para que corra el aire un poco y esto ayude a que el calor interno se disipe.

Tampoco es buena idea dejarlo en el interior de los vehículos, aunque sea dentro de la guantera o bajo el asiento. Llevarlo en el bolsillo, sin embargo, no tiene que ser un problema, aunque es mejor no guardarlo en el pantalón mientras funciona el GPS, que es una de las funcionalidades que más recursos requiere y, por lo tanto, más calor genera.

2. Fuera fundas

En verano todos vestimos más frescos, y si no nos ponemos una chaqueta para ir a la playa en agosto tampoco es buena idea ponérsela a nuestro pobre móvil. Las fundas son indispensables para evitar roturas en caso de impacto, pero no son el mejor amigo de un terminal en la playa. Esto es especialmente cierto para las fundas no oficiales, que muchas veces tapan los orificios naturales que tiene el smartphone para enfriarse. Si no queremos prescindir de esta protección extra podemos salir de casa con ella, pero quitársela si el móvil va a estar en reposo pero expuesto a una alta temperatura.

3. Cuidado con YouTube y el GPS

Para reducir al máximo el calor interno generado por el procesador es una buena idea evitar las aplicaciones que supongan mucho esfuerzo computacional. Según Solar y Alonso, la cámara y los juegos son especialmente problemáticos, pero sobre todo ver vídeos en YouTube y el GPS acaparan muchos recursos.

4. ‘Apps’ refrecantes

Existen aplicaciones que se encargan de cerrar todos los programas que quedan en segundo plano para reducir el procesamiento y así disminuir el calor generado. Ambos ingenieros recomiendan su uso, ya que también avisan de si el teléfono ha llegado a un punto en el cual sea mejor apagarlo.

Una de estas apps gratuitas es Clean Master (disponible en iOS y Android), aunque el propio usuario puede encargarse de evitar que haya aplicaciones trabajando en segundo plano. También existen muchas alternativas, sobre todo para el sistema operativo de Google, como Coolify y Cooler Master.

5. Cargar poco a poco

La batería es la tercera fuente de calor que determina la temperatura del terminal, tras el procesador y el ambiente externo. El momento de la carga es el más problemático, pues es cuando más caliente se pone el smartphone y por ello los propios fabricantes recomiendan no utilizar el móvil mientras se carga.

Las fundas no oficiales suelen tapar los orificios ‘naturales’ que utiliza el móvil para refrigerarse, así que es mejor quitarlas en verano

Los ingenieros de CEIT también sugieren no utilizar cargadores genéricos que no sean los del fabricante, porque cada batería es distinta y las empresas optimizan los cargadores para sus productos.

Con el auge de las baterías externas la carga se hace posible en cualquier lugar, incluyendo la piscina y la playa. Lo mejor en estos casos es comprobar en todo momento si se calienta demasiado. También se puede, en lugar de llevar a cabo una carga continuada de tres horas separarlo en el tiempo y, además, apagarlo mientras tanto. Y por supuesto no utilizar aquellas apps que más recursos consumen.

Si se ha calentado, paciencia

Si por no seguir nuestros consejos (o a pesar de ellos) nuestro móvil se recalienta demasiado, es hora de actuar. En algunas páginas de internet se recomienda meter el smartphone en la nevera (en serio), pero para Solar y Alonso esto no es una buena idea: “La humedad del frigorífico es malísima y un cambio de temperatura brusco afectaría a la electrónica”. Lo que recomiendan es tener paciencia: llevarlo a un sitio con temperatura baja, apagarlo y esperar a que baje gradualmente.

Los smartphones modernos cuentan con sistemas para monitorizar la temperatura: un software que detecta un posible recalentamiento y apaga o reinicia el dispositivo para evitar que el daño vaya a más. Pero este mismo aviso implica que se está llegando a zonas extremas que pueden ser peligrosas.

Solar y Alonso explican que la temperatura “normal” en la que un móvil puede ser operativo es de unos 35ºC, aunque la electrónica de su interior puede aguantar hasta los 80ºC. Bajo el sol la temperatura puede alcanzar los 40-45ºC “fácilmente”.

La parte más sensible es la batería, que no debe superar los 60ºC. En cualquier caso, es mejor no arriesgarse: “Cuando estresas la electrónica al final se pueden fundir algunas partes y la batería puede estropearse por algún efecto químico”. Por eso este verano lo mejor es proteger nuestro móvil del sol tanto como nos cuidamos nosotros mismos.

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